La igualdad malentendida

Ahora que ha pasado el 8 de Marzo y los ánimos se han calmado, es cuando se impone la necesidad de hacer una mínima reflexión y análisis de lo que ese día nos ha dejado:

Comenzábamos los actos en un clima socio-político devastador para toda la ciudadanía en general y para las mujeres en particular, hostigadas por medidas políticas cuya repercusión nos devuelve a épocas pasadas.

A lo largo del pasado año y en lo que va del presente, este Gobierno ha mostrado claramente los trazos de su perspectiva sobre la igualdad entre mujeres y hombres. A pesar de los avances logrados durante los gobiernos socialistas, no podemos ni debemos olvidar que la igualdad es un objetivo social y político aún pendiente. Podemos afirmar incluso que para el gobierno actual no es siquiera un objetivo prioritario, así algunas declaraciones como las de la señora Cospedal, que no sorprenden pero tampoco nos deja indiferentes. La presidenta de Castilla-La Mancha declaraba sin rubor en un acto del PP con motivo del Día Internacional de la Mujer, que “Es muy ofensivo para muchas mujeres que, como eres mujer, tienes que formar parte de una cuota, y eso es lo más machista que hay para la mujer y es considerarnos como una masa deforme y que somos todas iguales”. Quizás conviene recordarle que la igualdad no es una realidad natural e inmutable, que si ella ha podido estudiar, estar en política y ocupar un cargo de representación es porque muchas mujeres a lo largo de la historia lucharon por ello a brazo y a cara partida. Sólo desde la ignorancia o la ingratitud se pueden disfrutar los derechos sociales olvidando la lucha que los hizo posibles y sigue siendo necesaria para preservarlos o ampliarlos. Posiciones como la de la Sra. Cospedal, desde una igualdad mal entendida, sólo contribuyen a mantener un sistema androcéntrico propio del patriarcado más rancio. Para generar cambios en una sociedad -y ella bien lo sabe- es fundamental legislar y dar soporte oficial con el fin remover obstáculos y conciencias. Aunque es un debate estéril con quienes no quieren la igualdad real, es preciso señalar que el sistema de cuotas es un sistema de paridad que excluye privilegios, no los otorga ni a mujeres ni a hombres. No es cuestión de “ser”, sino de “estar” en igualdad.

No han sido estas las únicas declaraciones recientes, ni las más sorprendentes, sobre la igualdad mal entendida. Otro político, el diputado de UPyD Toni Cantó se despachó en su cuenta de Twitter con comentarios aún mas detestables e insidiosos, no solo por falsos (“La mayor parte de las denuncias por violencia de género son falsas. Y los fiscales no las persiguen”, dijo), sino por el tufo reaccionario que desprenden y los eleva a la categoría de apología del terrorismo machista. Hay datos oficiales y objetivos que el Sr. Cantó conoce y desmienten su afirmación: el Consejo General del Poder Judicial en su memoria de 2012 concluyó en relación con lo que se ha venido en llamar ‘denuncias falsas’, que éstas son inferiores al 1% del total. Comparado con otros delitos, el de violencia de género es, con diferencia, el que cuenta con menos denuncias falsas. Tony Cantó hace visible lo inexistente (su trabajo como diputado) y falsea lo existente (las denuncias por violencia de género). Y lo hace generando polémica, que es la mejor forma de hacerse oír cuando no se tienen otros argumentos. La irritación que provoca este caso es mayor aún al tratarse de un miembro de la ¡Comisión de Igualdad! del Congreso. ¿Qué igualdad se puede construir con mimbres como este?

Y para rematar el día 8 de marzo, se produce en nuestra provincia un hecho que causó estupor: la moción de censura planteada por el grupo socialista en el Ayuntamiento de Ponferrada con el apoyo de un condenado por acoso sexual. El éxito de la moción a nivel político local se vio superado con creces por la ola de críticas desatada, que llegó incluso al Parlamento nacional y removió los cimientos del propio PSOE a nivel nacional con una serie de acontecimientos que no vamos a comentar. La reflexión que aquí nos interesa plantear es el hecho mismo de pactar con un acosador sexual condenado para conseguir el poder. El mensaje que se traslada a la ciudadanía es desolador: la lucha por la igualdad y contra la violencia machista se puede sacrificar para alcanzar el poder. Si esos principios habían sido señas de identidad del PSOE durante su los gobiernos de Zapatero, el disparate de Ponferrada ha supuesto, además de un tiro en el pie del partido, una demostración del valor que tiene para algunos el comportamiento y compromiso ético con la igualdad.

Pudiera parecer que todos estos hechos no tienen conexión entre sí, máxime cuando están protagonizados por personas de distinto color político. Sin embargo, un análisis más allá de esas apariencias revela muchos puntos en común. En primer lugar, la amplia extensión de un concepto de igualdad equivocado, que lanzado desde tribunas políticas y medios de comunicación intenta hacernos creer que la igualdad ya está conseguida y hacerla efectiva sólo depende de voluntad y esfuerzo personal. Estamos ante un “espejismo de la igualdad”, como acertadamente lo denominó Amelia Valcárcel, aunque la realidad social es tozuda y nos ofrece cada día pruebas suficientes de que las mujeres siguen padeciendo discriminaciones múltiples en nuestro país: violencia machista, empleos y salarios más precarios, mayor pobreza y exclusión social, etc. Esto significa que la igualdad entre hombres y mujeres está aún lejos de ser real, y aún peor: está retrocediendo a consecuencia directa o indirecta de muchos recortes y medidas ‘anticrisis’.

Por otro lado, hay que hacer notar la baja calidad de la representación política en España, articulada en exceso por partidos políticos que anteponen sus intereses al interés general y haciendo bueno el criterio de que “el fin justifica los medios”. De ahí los espectáculos a los que estamos asistiendo cada día sin que los protagonistas asuman nunca responsabilidades más allá de pedir disculpas -en el mejor de los casos-, pero aferrados a un sillón que no merecen ni les pertenece.

Por esto y por mucho más que no se nombra en este artículo, por favor, no ensucien más el concepto de igualdad.

Entidades firmantes: Asociación Leonesa Simone de Beauvoir. Grupo Prometeo, Hombres por la igualdad. ADAVAS (Asociación de Ayuda a Víctimas de Agresiones Sexuales y Violencia Doméstica). ASOCIACIÓN FEMINISTA LEONESA FLORA TRISTÁN. FUNDACIÓN DE MADRES SOLTERAS ISADORA DUNCAN. ADSP (Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública). AISPAZ (Asociación Internacionalista de Solidaridad y Paz). STELE (Sindicato de trabajadoras y trabajadores de enseñanza de León). CCOO de León. UGT de León. PCE (Partido Comunista de León). IZQUIERDA UNIDA DE LEÓN. CIVIQUS

Acerca de simonebeauvoirleon

La Asociación Leonesa "Simone de Beauvoir" es una organización feminista que se crea en el año 1.987 con el objetivo prioritario de gestionar una casa de acogida para mujeres maltratadas, por entonces "Casa Refugio" Surge como un recurso pionero en la Comunidad de Castilla y León. Es fundamental para nosotras fundamental desarrollar nuestro trabajo en el campo de sensibilización, concienciación y prevención de la violencia de la que son objeto las mujeres y las / los menores.
Esta entrada fue publicada en Noticias y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s